La blockchain es el libro de cuentas gigante y público donde se anota cada transacción. La magia: nadie puede borrarlo ni modificarlo porque existe simultáneamente en miles de ordenadores.
En un banco, el registro de tus movimientos lo tiene solo el banco. En la blockchain, ese mismo registro existe en miles de ordenadores a la vez en todo el mundo. Para falsificar un dato tendrías que modificar todas las copias simultáneamente — algo prácticamente imposible.
La blockchain es una base de datos distribuida, pública e inmutable donde se registran todas las transacciones en orden cronológico.
Cada bloque contiene: un conjunto de transacciones verificadas, un sello de tiempo, y un hash (huella digital) del bloque anterior. Si alguien modifica un bloque antiguo, invalida toda la cadena posterior. Los demás ordenadores lo detectan al instante.
Para añadir un bloque, los ordenadores deben resolver un puzzle matemático muy complejo. El primero que lo resuelve recibe una recompensa en Bitcoin. Este proceso se llama minería y consume mucha electricidad.
La minería de Bitcoin consume una enorme cantidad de electricidad, comparable al consumo de países enteros.
No es imposible, pero sí extremadamente difícil. Un atacante necesitaría controlar más del 51% de la potencia de cómputo de toda la red — lo que requeriría miles de millones en hardware y electricidad.
Ya entiendes la tecnología base. Ahora veamos las principales criptomonedas que la usan.
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